jueves, 13 de diciembre de 2012

La Importancia de la Inteligencia Social en la Comunicación Familiar Efectiva


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Estimad@ Lect@r,

Sabemos bien que la familia juega un rol importantísimo en la sociedad. Por esa razón,  es primordial que la comunicación entre padres e hijos, entre pareja, e incluso entre hermanos, sea efectiva.

La comunicación efectiva permite a las familias crecer sana y fuertemente. Contribuye a la armonía familiar, a resolver conflictos y a reforzar los lazos afectivos de sus miembros, lo cual es de suma importancia en el desarrollo del ser humano.

Y para que haya una efectiva comunicación familiar es preciso desarrollar nuestra inteligencia social.

El proceso de comunicación efectivo es un proceso de doble dirección. Es decir, es un proceso en el que intervienen dos partes, una, la emisora, la que envía un mensaje, y la otra, la receptora, la que recibe, procesa e interpreta el mensaje.

Como emisores de un mensaje necesitamos asegurarnos de que nuestro receptor nos ha comprendido, es decir, ha interpretado el mensaje en la forma en que nosotros lo queremos. Solo así estaremos realmente comunicándonos efectivamente.

¿Cuál es el rol que juega la inteligencia social?

Es necesario tomar en cuenta que para que el receptor procese e interprete el mensaje recibido apropiadamente, éste debe responder a sus prioridades y necesidades emocionales, y además ser emitido en su propio idioma, dos aspectos altamente relevantes en este proceso.

Dicho en otras palabras, al comunicarnos con nuestros hijos o pareja, necesitamos reconocer sus prioridades y necesidades emocionales primero, y luego hablarles en su idioma.

Para identificar las prioridades y necesidades emocionalesde los demás, necesitamos desarrollar nuestra escucha activa. Para identificar el lenguaje de los demás necesitamos aprender a conocer a las personas. Esto es, desarrollar la inteligencia social.

Cada persona es diferente. Cada hijo que tenemos es diferente. Cada uno tiene sus propias prioridades y necesidades emocionales y maneja su propio lenguaje.

Escuchándolos activamente y conociendo qué tipo de persona son, podremos hablarles en su idioma y ser escuchados. (En una siguiente publicación hablare sobre la escucha activa).

Si nuestro receptor tiene como prioridad o necesidad emocional el afecto, los halagos, la aceptación, etc., y no se la damos, o, por desconocimiento y sin ninguna mala intención, le damos critica o sermones, por ejemplo, entonces, la comunicación es escasa, y lo peor, es que en su interior se pueden generar sentimientos adversos o negativos que lo marcarán durante toda su vida.

De la misma forma con el lenguaje. Para ilustrar pongo el ejemplo siguiente: si nuestro receptor habla chino y le hablamos en español, aun que haya escuchado nuestras palabras, difícilmente podrá procesarlas e interpretarlas (a no ser que hagamos uso del lenguaje no verbal), pero en todo caso la comunicación será nula o muy escasa.

De la misma forma, cuando hablamos a nuestros hijos o espos@, en un lenguaje diferente al suyo, no nos escuchan.

Es por ello necesario hablarles en su idioma y tratarlos según sus prioridades y necesidades emocionales. Cada ser humano es diferente. Cada ser humano piensa, siente, actúa, reacciona de manera diferente, y eso le hace tener prioridades y necesidades diferentes y “un lenguaje” diferente.

Hablarles a las personas en su propio lenguaje significa usar las palabras correctas o adecuadas según su tipo de comportamiento o tipo de persona en cada proceso comunicativo.

Cuando un padre corrige a su hijo ante un comportamiento inapropiado y éste no cambia de actitud puede existir carencia de comunicación efectiva, y probablemente de inteligencia social por parte de los padres. A veces cometemos el error de culpar a los niños de su “mal comportamiento”, cuando en realidad son los padres los que fallan.

Cuando una pareja no se “comprende”, muchas veces es solo carencia de comunicación efectiva, y, por ende, de inteligencia social. Esta carencia hace que, aunque se amen, se separen.

Cuando los hermanos pelean en casa también puede ser otro ejemplo de carencia de comunicación efectiva y de inteligencia social.

Lo relevante de esto es que la presencia o carencia de comunicación familiar efectiva nos marca para toda la vida.

En tal sentido, una comunicación familiar es efectiva cuando hay entendimiento entre padres e hijos, entre esposos, e incluso entre hermanos. Desarrollar nuestra inteligencia social implica desarrollar nuestra escucha activa así como también conocer a las personas.

Al desarrollar nuestra inteligencia social somos capaces de descubrir las prioridades y necesidades emocionales así como también el lenguaje de cada persona que tenemos a nuestro alrededor o con la cual tratamos a diario.

Cuando le hablamos adecuadamente a los miembros de nuestra familia, los lazos afectivos se refuerzan. Podemos comunicarnos mejor con nuestra pareja y con nuestros hijos, y sobretodo, podemos ayudarlos a ser mejores hombres de bien y a ser adultos exitosos.

De allí la importancia de la inteligencia social tanto para la comunicación familiar efectiva como para alcanzar la prosperidad.

¿Cómo mejorar la comunicación familiar para que sea efectiva?

Como he mencionado anteriormente, es necesario desarrollar la inteligencia social, y con ello la escucha activa y el conocimiento de las personas.

Para esto, podemos tomarnos unos minutos diarios con los miembros de nuestra familia para escucharlos.  Cuando alguien se siente escuchado también se siente amado.

Cuando escuchas a tus hijos, ellos se sienten amados, y lo mejor es que estás sentando bases para que en un futuro ellos te confíen sus sentimientos, experiencias y dificultades.

Igualmente, cuando escuchas a tu pareja, puedes descubrir sus sentimientos, necesidades, prioridades, etc.

Ahora bien, escuchar no significa estar de acuerdo con lo que los demás dicen. Escuchar es oír atentamente y con respeto. Tampoco significa dar tu opinión, a no ser que te la pidan. Pero sí es necesario mostrar tu entendimiento, es decir, mostrarte empático.

Otra manera es siendo siempre positivo. Evita agredir verbalmente, cuando quieras corregir a tus hijos. Usar palabras positivas siempre tiene mejor repercusión en las personas. Esto incluye evitar herir los sentimientos de los demás con las palabras.

Por ejemplo, si tienes un niño que necesita mucho afecto y aprobación, y tú le criticas porque cometió un error en su tarea o en su examen, le estás hablando incorrectamente.

Puedes decirle, eres muy inteligente, un error lo comete cualquiera, estoy segur@ que la próxima vez  lo harás mejor, estoy muy orgullosa de tí, te quiero mucho, etc.

Otra forma de mejorar la comunicación familiar es siendo un buen modelo. Es decir, si por ejemplo, tú quieres que tus hijos dejen de gritar, entonces tú debes dejar de gritar. Si tú quieres que tus hijos expresen sus sentimientos libremente, entonces tú debes expresarlos, hacerles conocer a ellos lo que sientes, etc.
¿Te atreves?

A tu servicio siempre,


Fortuna Alcocer.

Desarrolladora de Talleres de Inteligencia Social

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